Antes de la prueba    
 

Y bien, estás en la sala de un hospital o en la Cruz Roja o en un consultorio particular esperando a que llegue la enfermera para extraerte una muestra de sangre y poder analizarla. Quizás es una prueba de rutina o ya puede ser un pedido formal de tu médico de cabecera pues sospecha que puedes tener el virus en tu cuerpo. En este momento reflexionas sobre las conductas de riesgo que has tenido en los últimos años y prometes que si sales de esta "invicto" no volverás a reincidir.
La enfermera sujeta tu brazo, aplica el torniquete con la liga de goma y en un momento sientes el pinchazo y puedes ver como fluyen hacia la probeta tus leucocitos, plaquetas, plasma, glóbulos blancos, y, no haces otra cosa que tragar saliva esperando que el resultado sea favorable para tu vida.
Sales del consultorio con el firme propósito de llevar una vida casta, célibe o fiel a tu pareja y de no pensar en buscar placeres puramente carnales; ni siquiera te fijas en el chico/a que cruza la calle y está como billete de cien dólares pues desde hoy eres una nueva persona.
¡Se honesto/a!, ¿cuántas veces se ha repetido esta misma escena en tu vida?
¿dónde quedaron las promesas que hiciste desde aquella primera vez que te practicaste el examen de detección de anticuerpos de VIH?
Es hora de que te replantees nuevamente y de manera definitiva que es lo que quieres hacer de tu vida. Quizá tengas suerte esta vez también y puedas salir de ésta "invicto".

En la entrega de resultados    
 
Has tenido aproximadamente dos días para pensar y reflexionar antes de que te entreguen los resultados. Esos dos días han sido de "mea culpa" e incertidumbre. Y llega el momento de la verdad, lo que llamaremos la cita con el destino. Llegas muy puntual a retirar tus resultados y es en este momento donde tu vida puede tomar dos caminos. En la mayoría de hospitales, fundaciones y en la Cruz Roja ecuatoriana, la entrega de los resultados negativos se hace en un sobre cerrado que tiene en el anverso solo tus siglas escritas. Cuando te entregan el sobre, de antemano sabes que pasaste la prueba de fuego y sales de aquel sitio con una sonrisa de oreja a oreja que solo un buen ají montubio podría borrar.
Vuelves a prometer que no volverás a reincidir en las bajas pasiones y que desde hoy eres una nueva persona. Esta vez ya te fijas en el chico/a que cruza la calle y que está como billete de cien dólares.

Pero... si en lugar de entregarte los exámenes en un sobre, muy cordialmente te invitan a pasar a otra dependencia "más privada", y la gente del laboratorio te ve como tratando de recordar por siempre tu rostro, sabes que estás ya en problemas.
Pronto un consejero te hablará acerca de cosas banales y de alguna forma empezara a introducirte en el tema del VIH-SIDA, hasta que llega el momento en que te entrega el sobre para que tu mismo lo leas.

"POSITIVO" está escrito junto a los resultados numéricos de la prueba de microelisa.
No atinas que hacer, si enojarte por la falta de seriedad de la institución porque piensas que han confundido tus muestras, o quieres llorar porque no mereces un castigo similar, o quieres salir y lanzarte desde el primer puente que encuentres; estás en un estado de shock que puede durar unas cuantas horas hasta semanas completas e inclusive meses.

Aun no está dicho el final; el consejero te indicará que aun falta una prueba llamada Western Blood que es la confirmatoria de que eres portador/ra del virus. Son aproximadamente 5% de personas detectadas positivas con la prueba de microelisa que tienen equivocados sus resultados (falsos positivos). Aun hay esperanza...

Sano consejo: si tienes dudas con respecto a tus resultados, ve acompañado de alguna persona de tu absoluta confianza y muchos pañuelos desechables.

 

En la confirmación de los resultados (Prueba Western Blood)    
 
Como te dije anteriormente, solo un 5% de las pruebas microelisa dan como resultado un falso seropositivo, así que ánimo, aun puedes ser parte de ese porcentaje, y de ser así, habrás recibido el susto de tu vida y de seguro no intentarás nunca más trasponer las prioridades de tu existencia

Si la prueba resultó positiva, entonces debes admitirlo: eres seropositivo/a y tienes el Virus de Inmunodeficiencia Adquirida en tu sangre, lo que no quiere decir que necesariamente tienes ya el SIDA o Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida. Hay seropositivos sanos que pueden sobrellevar esa condición por muchos años sin necesidad de recurrir a los antiretrovirales.

Quizás el mismo consejero te va a explicar que eso no significa que eres un ser humano-muerto, pues aun faltan otras pruebas más para de alguna manera evaluar tu condición actual y calcular tus expectativas de vida e inclusive el tiempo que llevas desde el contagiado.

Es hora de que pienses en modificar viejos hábitos como dejar definitivamente el cigarrillo, el alcohol etílico, las drogas duras o blandas, las trasnochadas en discotecas y bares, el libertinaje sexual y todo aquello que a pesar de dar muchas satisfacciones sensoriales, solo contribuyen a debilitar tu desgastado sistema inmune.